Pecco Bagnaia, la ambición medida

En ocasiones se confunde la ambición con el descaro. Sin embargo, la ambición puede presentarse de múltiples formas, algunas más evidentes que otras. El ejemplo más reciente son las primeras vueltas de carrera de Pedro Acosta, que salió a comerse el mundo y se acabó comiendo los neumáticos mientras los demás le miraban, como si se tratara de un grupo de gatos adultos viendo cómo el cachorro trepa las cortinas de la casa; conscientes de que por ahí jamás llegará al tejado. Para ellos es un esfuerzo inútil, pero para el joven cachorro es una fuente de diversión, al tiempo que parte de su proceso de aprendizaje. Hay otros pilotos cuya ambición se presenta de forma más discreta, cuyo aprendizaje transcurre mucho más en las sombras. Se tiende a pensar que la ambición de estos es menor, cuando el grado de la misma no tiene mucho que ver con la forma de canalizarla. Si la palabra ‘ambición’ suele ir acompañado por el adjetivo ‘desmedida’, en otra ocasión debería ir junto al adjetivo ‘medida’. Y eso no cuantifica el tamaño de su ambición, sino la aplicación de la misma. Lo que sucede es que, con demasiada frecuencia, se tiende a medir la ambición de un piloto por la espectacularidad de sus acciones. En Qatar, donde iniciaba la defensa de su segundo título, ese Hombre de Vitrubio llamado Pecco Bagnaia no hizo nada visualmente espectacular, y sin embargo ya lidera la clasificación general de MotoGP 2024. Pecco Bagnaia, Brad Binder, Jorge Martín, Marc Márquez, Enea Bastianini, Álex Márquez y Pedro Acosta, MotoGP Qatar 2024 Lastrado por su error en el sector final de su vuelta buena en Q2, el sábado no logró acceder al podio del Sprint tras ser superado por Aleix Espargaró antes de entrar en la última vuelta. Quizá otro tipo de piloto hubiese apretado los dientes para intentar devolvérselo a toda costa, con el consiguiente riesgo de acabar en el suelo. Que Pecco no lo hiciera no debe confundirse con falta de ambición, sino todo lo contrario. La ambición del número 1 es, precisamente, volver a ser el poseedor de ese número en MotoGP 2025. Una ambición que jamás pierde de vista, lo que le lleva a correr con una constante evaluación riesgo/recompensa en la cabeza. Intentar un adelantamiento no calculado sobre Aleix en un momento de ebullición hubiese sido mucho más espectacular que inteligente. La potencial ganancia era de un punto, la potencial pérdida eran seis o incluso más, si se hacía daño. Así que decidió llevarse los seis puntos y una lección sobre el comportamiento de su GP24 en esas condiciones de agarre. Una lección que podría aplicar el día siguiente, donde el botín de puntos se duplicaba. El domingo tuvo que asumir un riesgo, pero porque lo necesitaba. Ese ordenador que tiene por cerebro había hecho su particular simulación de carrera, y el resultado era que podía ganarla si se ponía delante. Así que se la jugó en la arrancada y las primeras curvas para superar a Jorge Martín. De ahí a meta se convirtió en un martillo pilón. Pecco Bagnaia abre hueco con Brad Binder, MotoGP Qatar 2024 “He ganado como tú”, le dijo a Jorge Lorenzo en la entrevista posterior de DAZN, en referencia a la constancia de su ritmo de principio a fin de la carrera. Siendo cierto, eso de estar tapado los viernes, asomar tímidamente los sábados para terminar ganando el domingo con la estrategia de escaparse un solo segundo y mantener esa distancia de forma imperturbable recuerda mucho más a su gran maestro, Valentino Rossi. Fue, además, una victoria icónica. Otra más. La 19ª en categoría reina, igualando nada más y nada menos que a Barry Sheene en el 20º aniversario del fallecimiento del mito británico; que ya había tenido su recuerdo en Moto2 con el primer podio del belga Barry Baltus, que no solamente se llama así por el bicampeón de 500cc, sino que también utiliza el número 7 en su honor. Terminada la carrera y aupado el liderato de MotoGP 2024, reconoció que durante el invierno ha estudiado a Jorge Martín para intentar mejorar los sábados, y que intentará aplicar lo aprendido a partir de la próxima carrera. Esa es su otra seña de identidad: siempre está buscando las formas de mejorar. Estar en la cima del mundo del motociclismo no es óbice para seguir siendo un eterno alumno, porque sabe que siempre hay algo que aprender, que siempre se puede mejorar. Y esa es la mejor prueba de su ‘medida’ ambición.

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