Fabio Quartararo y el sombrero de ala ancha

“A la sombra de mi sombra / me estoy haciendo un sombrero; / sombrero de largas pajas / que he recogido del suelo. / Lo haré con el ala ancha, / que casi llegue hasta el cielo / pa’ muchas veces no ver / las cosas que ver no quiero”. Con esa estrofa arranca ‘Poesía básica’, uno de los discos de culto de la música española en el que se juntaron Extremoduro, Platero y tú y el poeta Manolo Chinato para dar lugar a ‘Extrechinato y tú’. En la siguiente estrofa, Chinato enumera algunas de esas cosas que no quiere ver, tales como injusticias, miserias, dictaduras o pobrezas. Realidades presentes en el mundo que no se pueden cambiar de la noche a la mañana y con las que hay que convivir. Ante el dolor que todo esto produce en el poeta, la única solución que encuentra es fabricarse un sombrero que le impida ver todo eso: ojos que no ven, corazón que no siente. En el Mundial de MotoGP, la noticia en mayúsculas de estas dos semanas de parón ha sido, sin duda, la renovación del francés Fabio Quartararo por parte de Yamaha hasta finales de la temporada 2026. Una gran jugada por parte de la marca de Iwata y un acto de fe del campeón mundial de 2021. Es la segunda renovación desde que empezó el curso después de la de Pecco Bagnaia con Ducati, que activó una ‘silly season’ que se presume realmente interesante por la cantidad de pilotos que terminan contrato al término del presente curso. En ese contexto, Quartararo parecía ser una de las piezas más cotizadas del mercado, lo que -unido a las malas prestaciones de la YZR-M1 desde hace años- hacía pensar en la posibilidad de verle fuera de Yamaha. fabio quartararo renueva yamaha 2026 Claro que, si se analiza en profundidad, las varas de su abanico de opciones no eran tantas ni tan suculentas como podría parecer: para empezar, en Ducati hay overbooking para hacerse con una Desmosedici GP25 tras el anuncio del fichaje de Fermín Aldeguer, ya que tanto Jorge Martín como Enea Bastianini y Marc Márquez se postulan como firmes candidatos a hacerse con ellas. En KTM, donde ya hace tiempo que renovaron a Brad Binder, tienen ya su propia joya a pulir en la figura de Pedro Acosta, por no hablar de la posibilidad de que Marc Márquez acabe recalando en la marca en la que ya estuvo en 125cc. Teniendo en cuenta que Honda está peor que Yamaha a día de hoy, la apuesta más viable para el futuro de Quartararo lejos de los diapasones parecía ser Aprilia, ya que la RS-GP se ha mostrado realmente competitiva. Sin embargo, los problemas de fiabilidad son recurrentes: sin ir más lejos, el prototipo de Noale escupió a Maverick Viñales en la última carrera tras toda una carrera con problemas de cambio. Quién sabe si no fuese el momento preciso en el que Quartararo decidió fabricarse su propio sombrero de ala ancha antes de viajar a Texas para no ver las cosas que no quiere ver. Para no ver que Yamaha es la marca que más tiempo llevar sin ganar en MotoGP: un total de 32 carreras desde su triunfo en Sachsenring 2022. Para no ver que, en esas 32 carreras, apenas ha subido en cinco veces al cajón. Para no ver que, de los 22 sprints disputados desde el pasado curso, solamente ha subido a un podio y, lo que es casi peor, apenas ha puntuado en seis. Para no ver que el año pasado acabó décimo en la general después de haber sido campeón en 2021 y subcampeón en 2022. Fabio Quartararo, Miguel Oliveira, Álex Márquez, Marco Bezzecchi y Augusto Fernández, MotoGP Portimao 2024 Para no ver que este año marcha undécimo con apenas 15 puntos, más de la mitad logrados con la séptima posición en Portugal. Para no ver que esa séptima plaza fue gracias a la caída de Bagnaia y Márquez, a los problemas de Viñales y a que adelantó a Miguel Oliveira porque Marco Bezzecchi le sacó de pista. Para no ver que acabó a 20 segundos del ganador en una carrera de 25 vueltas. Todo eso es lo que no quiere ver Quartararo y por eso decidió hacerse un sombrero a la sombra de su sombra. A la alargada sombra de su título mundial con Yamaha, la marca que confió en él cuando gran parte del motociclismo se había olvidado de que era un niño prodigio. En la canción, Manolillo Chinato no se detiene en la enumeración de todo aquello que no quiere ver; sino que también lanza al aire sus deseos. Aquellas cosas que querría ver en su mundo ideal: “Que sólo quiero yo ver a los pobres sin miseria; / a los ricos sin dinero desnudos en esta tierra; / a infinitos corazones unidos por el amor / y unidos contra la guerra”. Así, bajo su sombrero de ala ancha, hecho a base de las pajas que lleva años recogiendo del suelo junto a Yamaha, Quartararo quiere ver cómo los cambios producidos en Yamaha dan por fin sus frutos. Quiere ver cómo las concesiones de las que disfruta la marca les devuelven a la zona alta más pronto que tarde. Quiere ver cómo sus (casi) 25 años le permiten asumir el riesgo de apostar por una moto que ahora mismo no es ganadora. Fabio Quartararo sobre su Yamaha tras proclamarse campeón de MotoGP 2021 Y, sobre todo, quiere verse a sí mismo volviendo (y devolviendo a Yamaha) a lo más alto del Mundial de MotoGP, lo que le convertiría en una súper leyenda para la marca. Bajo su sombrero de ala ancha, el que le permite no ver las cosas que ver no quiere, Fabio Quartararo ve un futuro en el que se convierte en el guerrero de otro de los poemas de Chinato: “Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero / sin miedo a leyes ni a nostalgias. / Y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo, / con la pura bandera de su raza”.

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