25 años de la Copa Movistar (I): el campeonato que cambió la historia

Cuenta la leyenda que una tarde, una de esas tardes plomizas y sofocantes de Malasia, Carmelo Ezpeleta y Alberto Puig charlaban relajadamente en la terraza de una cafetería, contemplando un tráfico en el que se entremezclaban scooters, tuk-tuks, turismos y camiones, en armonioso desorden. Su mirada se perdía en ese bullicioso hormiguero del que surgió un mensajero en scooter, trazando la glorieta rodilla en tierra, con impecable estilo carrerista. Bromearon sorprendidos. “La cantidad de tíos que hay rodando por ahí que van deprisa en moto y no los conoce nadie”, pensaron. “Si hubiera unas pruebas de selección para correr en moto, éste seguro que se ganaba el puesto”, dijeron, bromeando. Pero a veces las cosas más importantes de la vida surgen de las ideas aparentemente absurdas. Y a veces las leyendas, en realidad, dejan de ser mitos para formar parte de la historia. ¿Y si en realidad existiera un campeonato, al que pudiera acceder cualquiera tras un proceso de selección, en el que todos los participantes corrieran en igualdad de condiciones? Ahí saldría a relucir el talento innato de muchos desconocidos, como aquel mensajero malayo, que ignoran hasta qué punto van realmente deprisa o no sobre una moto. Esa idea, surgida aquella tarde pegajosa en una conversación distendida, martilleaba en las conciencias de Ezpeleta y Puig, como una obsesión, y no se detuvo hasta que en Dorna terminaron de darle forma. Así nació la Movistar Activa Joven Cup. Carmelo Ezpeleta Carmelo Ezpeleta tuvo muy claro en aquel momento que era necesario crear nuevos estímulos en el motociclismo español: “Si contemplas la situación en la que estaba entonces el motociclismo español, no había una perspectiva de corredores emergentes en esos momentos. Hablando con Alberto Puig y también un poco con el Consejo Superior de Deportes, pensamos que había que revalorizar el Campeonato de España, que entonces se convirtió en el CEV, y tener una salida para que gente con menos recursos económicos pudiera participar. La idea fue crear una copa donde todos pudieran correr completamente gratis, con motos de alto nivel, similares a las 125 que se empleaban en competición. Esto costaba dinero, pero decidimos que lo íbamos a hacer, y en principio íbamos a hacerlo solos. Cerramos con Honda el suministro de las motos y preparamos cómo debía ser el proceso de selección. Una vez que tuvimos todo eso, le presentamos el proyecto a Movistar, que nos dijo que lo quería apoyar. Nosotros seguimos cubriendo una parte, porque con el patrocinio de Movistar no se cubría el 100 % de lo que costaba la copa”. Dorna apostó por una fórmula innovadora. Esa idea fue la Movistar Activa Joven Cup,cuya respuesta desbordó las expectativas de Dorna: “Tuvimos una respuesta enorme. Fue un reto fantástico, porque creamos una continuidad, porque los que participaban tenían la oportunidad al año siguiente de acceder al CEV, y luego llevarles al Mundial de 125, que aquí fue donde Movistar se comprometió de lleno a apoyarlo”. Para Ezpeleta, las jornadas de selección fueron emocionantes: “Recuerdo las pruebas de selección, se formaban grupos de diez y Alberto les daba un speech, y me acuerdo de sus caras de niños, recuerdo perfectamente de la cara de Dani, que estaba en primera fila, atendiendo, pero con una cara que parecía decir ‘déjate de historias y vamos a subirnos en las motos”. La cara de Dani parecía decir: déjate de historias y subamos en las motos En ese momento, Dorna había creado un modelo a seguir para generar canteras de pilotos. “Nosotros no tenemos ninguna duda de eso, ninguna duda”, asiente con orgullo Ezpeleta, y aunque el sueño de que uno de esos muchachos llegara a ser campeón del mundo resultaba inconcebible para la mayoría, Carmelo admite: “La verdad, yo soy muy optimista, pero sí lo pensaba”. ¿Cómo definirías lo que supuso la Copa Movistar?: “Fue el primer paso de un nuevo sistema que se ha repetido con todas las cosas que hemos hecho, la Rookies Cup, las Talent… Todo surgió de eso y de los buenos resultados que dieron. Ahí se cambiaron las cosas. Creo que es el campeonato que inició el cambio de la historia”. José Antonio Lombardía José Antonio Lombardía fue el hombre de Movistar que decidió dar todo su apoyo a esta nueva propuesta de Dorna. “Hay un antecedente a esta situación –avanza Lombardía-, y fue el grave accidente de Carlos Checa en Donington Park, que nos hizo echar un ojo hacia y pensar quién puede venir por detrás, y vimos que no había pilotos españoles que pudieran tomar el relevo. A raíz de esa célebre conversación de Carmelo y Alberto nos plantearon la posibilidad de montar ese campeonato, que coincidió con el momento que yo tengo de plantear futuras temporadas y seguir creciendo nuestra estructura, con lo que se juntó una necesidad de la marca de buscar nuevos pilotos para nuevos proyectos, con la oportunidad de montarlo de la mano de Alberto, que para mí era una garantía, y con el respaldo de Dorna y de Carmelo”. Viéndolo con la perspectiva del paso del tiempo, Lombardía contempla aquella experiencia como el inicio de un ciclo que se ha culminado en paralelo con la vida profesional de algunos de aquellos aspirantes: “Es bonito ver que, además de pilotos, tanto Olivé como Pedrosa y Jara, una vez que han terminado su carrera como pilotos se han involucrado en equipos, llevando su experiencia a diferentes equipos y con diferentes resultados”. José Antonio Lombardía, entonces responsable de Movistar. Para Lombardía fue una iniciativa necesaria, porque “el motociclismo se ha vuelto tan caro que si no tienes un apadrinamiento es muy difícil que gente sin recursos pueda acceder a él, y entonces se convierte en un mundo en el que mandan los patrocinadores o manda el que tiene dinero en el bolsillo frente al talento de un piloto. Yo creo que lo bonito es eso, impulsar ese talento, ese deporte de base”. Cuatro pilotos consiguieron lograr el sueño de otros quinientos Otro detalle que destaca Lombardía es la parte técnica del proyecto: “Lo hicimos de la mano de Monlau Competición, y el proyecto se hizo mucho más sólido, como un iceberg: tiene cosas que están bajo el agua que no se ven. La estructura que tienes que montar para dar soporte a 25 pilotos es muy grande, y con Monlau lo logramos. Para los chavales que estaban estudiando mecánica era una gozada, porque tuvieron acceso a la competición real durante sus estudios, y así se creó también un grupo de gente y de mecánicos que también han terminado abriéndose camino en la competición creando una base de trabajo muy sólida, y creo que hay que hacer un reconocimiento a esa labor que se hizo desde Monlau”. “La Movistar Cup hizo realidad los sueños, esa era la clave. Los quinientos chavales que hicieron las pruebas tuvieron un sueño, luego lo materializaron cuatro, pero de eso se trataba, y hubo cuatro que por sus propios méritos lograron el sueño de quinientos”. Mañana, segunda parte: elegidos para la gloria.

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